20 de mayo de 2009

El regreso


Regresar siempre tiene una doble cara:
En una tienes el alma abierta, el corazón claro y la sonrisa amplia. En ese caso, es como entrar de nuevo en la cueva de los recuerdos: puedes encontrarlo todo tal y como lo dejaste. En cada esquina te topas con la memoria que te besa dulcemente y notas cómo te engulle la tierra que soñabas pisar.
Pero también, el envés del olvido juega a la ruleta rusa con la bala del ayer. Ves que algo cambia -puede que tú mismo- mientras el metro sigue vomitando huesos en los andenes de la próxima parada; las manos encallecidas, el alma de baja temporal y los ojos hundidos en océnanos de sal te recuerdan sitios por los que antes pasaron otros como tú, incluso con tu mismo nombre.
Y es que es lo que tiene todo regreso: deseas que llegue, pero con los ojos que lo vieron por vez primera.
Hoy regreso más mayor y más cansado, con una nube en la mente que me cuesta apartar...pero al fin regreso...

2 comentarios:

Moe de Triana dijo...

Y nosotros lo celebramos enarbolando al aire pañuelos blancos miarma.

No siempre comento, pero nunca me pierdo tus actualizaciones.

Un saludaso.

Covadonga dijo...

Ojalá ese regreso tuyo sólo hubiera tenido una cara.
:*